Dentro de ti comienza todo

Angustia, vienes a mí cada cierto tiempo.

Angustia, vienes a mí cada cierto tiempo.

¿Qué me quieres mostrar que a veces no te entiendo?

Me dices que yo misma te he invitado, que te he llamado para que vengas rápida a mi encuentro.

¿Yo te he llamado? ¡Cuándo! ¿En mis sueños?

Vienes como sutil mariposa y te quedas como fuerte trueno.

Me robas el aire, me robas el tiempo; no me dejas dar pasos; no me dejas alzar mi vuelo.

Cuanto más te pienso, menos duermo. Me traes feos recuerdos; recuerdos que creía olvidados, recuerdos que creía zanjados. Entonces, tomo aliento, reflexiono y pienso. ¿Dónde está tu fortaleza, tu morada, tu entrada, tu habitación más preciada? ¿Dónde está esa rendija, la cual creo que no está tapada ni sellada?

En mi mente has creado tu casa y hasta la tienes engalanada.

Digo en mis adentros… si tú tienes la llave, despídela, cierra sin lástima, sin culpa, sin rencor, sin miedos. Ella no tiene morada fija, siempre la pide prestada. ¿A qué esperas para sanar tu alma? Ella vino para mostrarte tus heridas no sanadas.

Entre nervios, temores y lágrimas, decido sentir tu mensaje, decido cruzar tus aguas; aguas sucias, aguas amargas; amargas por dentro y dulces en la orilla de mi alma. Ya no me das miedo…

Siento, cruzo… llego.

Despierta De Tus Limitaciones Inconscientes

Nunca pensé que mi vida estaba condicionada por limitaciones inconscientes, más bien pensaba que todo lo que hacía y decía en mi vida, lo hacía en plena conciencia, pero para mi sorpresa, no ha sido así.

A través de muchas circunstancias que he ido viviendo en estos últimos años, y algunas de ellas difíciles, he tomado conciencia de que he vivido y vivo dormida.

Nunca entendía, por qué habían situaciones que se me repetían una y otra vez año tras año y nunca le podía dar una solución efectiva, que concluyera de una vez por todas dichas situaciones. Aún, a día de hoy, sigo lidiando con algunas de ellas e intentando descubrir lo que me intentan decir.

Como he dicho anteriormente, las situaciones que repetimos una y otra vez, no pasan por casualidad; la vida con ello, nos está mostrando qué creencias limitantes tenemos y nos da también la opción de comprender y de transformarlas.

Piensa…

¿Nunca te has parado a pensar por qué repites una y otra vez la misma historia?

¿Nunca te has parado a pensar que tus palabras, consejos y tus mandatos crean limitaciones a tus hijos?

¿Nunca te has parado a pensar que muchas de tus creencias son dogmáticas?

¿Nunca te has parado a pensar que tus actos y tus palabras dan fe de tus limitaciones y creencias?

Te voy a poner unos ejemplos de todo ello:

  • ¿Cuántas veces repetimos al día elNO hagas” esto o aquello a nuestros hijos?
  • Siempre con el “ten cuidado”, “no te fíes”, “piénsatelo bien”… Llenamos de prejuicios la vida de nuestros hijos.
  • Esa chica/o no es para ti, no te conviene.
  • Tienes que aguantar a tu marido, tu mujer.
  • Tienes que estudiar esto o aquello.

Podría seguir así horas.

¿Qué podemos hacer cuando tomamos conciencia de todo ello?

Quiero decirte, que todo lo que nos han inculcado desde muy pequeños, no se puede borrar, pero sí lo podemos trasformar. Transformar, es tomar conciencia y comprender. Comprender a nuestros padres, que igual que nos ha pasado a nosotros con su educación, les ha pasado a ellos. Ellos han sido educados por sus padres,de la mejor manera que supieron hacer. Nadie nace con un libro en el cual se indique cómo se debe enseñar y educar sin cometer errores y con total acierto.

Creencias limitantes

Nuestras limitaciones, vienen prácticamente de nuestras creencias. Creencias que nunca han sido cuestionadas ni valoradas. Muchas de ellas las hemos hecho nuestras y hasta las llegamos a defender aunque la vida nos vaya en ello.

No nos damos cuenta de que condicionan nuestra vida, ni que la mayor parte de lo que percibimos, por no decirte todo, vienen a través de ellas.

Nos pasamos la vida interpretando todo lo que vemos y lo peor aún, es que creemos a ciencia cierta que todo es verdadero.

No hace falta ir muy lejos para explicar esto. Hay infinidad de culturas como creencias. Lo que para nuestra cultura puede ser impensable, para otra puede ser normal.

“Creemos que vemos, pero nos pasamos la vida interpretando”

Nuestras creencias limitantes nos pueden llevar a creer que tenemos escasez, que necesitamos sacrificarnos para obtener amor, respeto…

Llegamos a creer que nuestra felicidad depende del otro. Nos llevamos la vida complaciendo por temor al abandono, a la soledad, para obtener el favor del otro.

“A través de nuestras conductas, veremos nuestras creencias”

No llegamos a entender el amor sin sacrificio, cuando el verdadero amor no pide esto.

Nuestras creencias limitantes nos condicionan y no nos damos cuenta. Casi el 90% de lo que hacemos, está condicionado.

Como bien dijo Aristóteles:

“Si andas preocupado por problemas financieros, amorosos, o de relaciones familiares, busca en tu interior la respuesta para calmarte, porque tú eres el reflejo de lo que piensas diariamente”.

Cuando estamos sumergidos en una de nuestras circunstancia repetitivas, sólo queremos cambiar la consecuencia, cambiando los acontecimientos. Creemos que así obtenemos la solución y no nos paramos a pensar que lo único que estamos consiguiendo, es perpetuarlo en el tiempo; así lo reforzamos. Intentamos cambiar a nuestros padres, pareja, hijos, sin pensar que lo que está determinando mis consecuencias, no son los acontecimientos, sino nuestras creencias. Cambiemos nuestras creencias y estaremos cambiando nuestro destino. Ya lo dijo Albert Ellis, un psicoterapeuta cognitivo estadounidense, que desarrolló la terapia racional emotiva conductual a partir del año 1955.

Tenemos que aprender a cambiar la forma de ver y entender la vida, no cambiar al otro. Cuando tomemos conciencia de que vivimos dormidos, dejaremos de posicionarnos, de creer que tenemos la verdad.

Todos nos necesitamos. No puede existir el color blanco, sin el negro, la luz sin la oscuridad, el día sin la noche…

¿Cómo puedo saber si actúo bajo las creencias limitantes?

Cuando a todo lo que hacemos, decimos: “tengo qué”, “debo de”, ahí tenemos un indicador de que lo estamos haciendo es por nuestras creencias limitantes. Si somos coherentes, esto no pasaría, porque si lo piensas por un momento, muchas de las cosas que hacemos, las hacemos obligadas, porque ya nos han sido impuestas. Al ser coherentes, nos ahorraríamos mucho sufrimiento y dolencias. Si por el contrario, tomas conciencia y lo quieres hacer, ahí estás siendo coherente; no pasa nada por ello.

Seamos conscientes que tenemos muchas creencias limitantes en nuestras vidas, que nos condicionan, pero no por ello, tenemos que seguir siendo víctimas, sino más bien, aprender a observarlas, comprenderlas y transcenderlas.

Recuerda:

“Hay limitaciones inconscientes que para nosotros parecen abismos”

Siete Reglas de Oro + Frases de Motivacón

Aquí os dejo 7 Reglas de Oro que me han servido de gran ayuda.

  1. Respeta para que los demás te respeten. Si no te respetan, mira en tu interior; ahí encontrarás la respuesta del por qué.
  2. Evita dar tu opinión y más aún si no te la han pedido. Nadie nace con un mapa para saber su camino. Cada persona tiene un mapa propio, el cual se irá mostrando, si decide andar por él.
  3. No te creas nada de lo que te digan; antes de hacerlo, verifícalo por ti mismo/a. Recuerda que cada persona ve la vida de diferente forma que tú.
  4. Eres más de lo que tú percibes y crees. ¡Saca todo ese potencial!
  5. No hagas tuya la frustración de los demás. ¡Sonríe!
  6. Dentro de ti están todas las llaves que necesitas para alcanzar tus objetivos. No las busques fuera. 😉
  7. El amor habla a través de ti; ¡Dale rienda suelta! Te vendrá de vuelta. 🙂

A continuación te dejo este regalo. Puedes coger la frase o frases que más te gusten y escribirlas en el lugar que prefieras. Te ayudarán en el día a día. La motivación es uno de los pilares para conseguir lo que te propongas. 🙂

  • Cuando amas lo que haces, nunca te va a importar la opinión ni valoración de los demás. En tu interior sabes que ese es tu sitio“.
  • Si tú crees en ti, ya no necesitas nada más”.
  • “La verdad a veces duele, pero te libera“.
  • Suelta tu creatividad y la creatividad te atrapará“.
  • “Los pensamientos negativos te anclan, los positivos te dan alas“.
  • Limpia tu mente de pensamientos negativos y limpiarás tu vida de ellos”.
  • “Por cada paso de fe que das, hay una pieza de puzzle que montas”.
  • “La fe es la antorcha que ilumina tu camino. ¡Enciéndela!
  • Humaniza a Tu Marca, o acabarás deshumanizado”.
  • “Mientras te dedicas a dar gracias por una cosa y por otra, no tienes tiempo para quejarte ni ser desagradecido. Ahí conectas con la abundancia“.
  • “Si dejas que un pensamiento tóxico actúe y se perpetúe en el tiempo, lo único que conseguirás es que contamine tu cuerpo, igual que una fruta en descomposición contamina a las demás que están a su alrededor. Limpia tus pensamientos.
  • “Cuando ves la grandeza del otro, esa misma grandeza está dentro de ti. Todos somos espejos y reflejamos lo que somos”.
  • “Cuando nos preocupamos, lo único que creamos son más problemas“.
  • “Mientras tu mente te tienen entretenido en el pasado y el futuro, (que no existen), te estás perdiendo el momento único e irrepetible que te conduce a la quietud y a la paz; al aquí y ahora. Ese momento es el único que te conecta con tu ser interior y en el que sabrás distinguir la verdadera voz que te describe con todo lujo de detalles, quién eres, y para qué propósito estás en este mundo”.
  • “¿Por qué te limitas cuando la vida no tiene límites?
  • “La motivación es como el aire que impulsa al pájaro en su vuelo. Llega igual de lejos que ellos”.
  • “Recuerda que por cada caída que sufras, hay una montaña por escalar y conquistar“.
  • “No es más fuerte el que es más rápido, sino el que a pesar de ir más lento, persevera“.
  • “Da rienda suelta a tus miedos, y tomarán el control de tu tiempo; tu vida; tus sueños“.
  • “Que no te de miedo cambiar de dirección. Las oportunidades, a veces, están en otros caminos“.
  • “Mientras más esperes de los demás, más grande será tu caída“.
  • Tu actitud + tus pensamientos, darán como resultado tu destino“.
  • “Recuerda que después de una fuerte tormenta, llega un hermoso arcoiris“.

Si te han sido de bendición, ya he sido pagada. 🙂

Te deseo todo lo mejor; y recuerda, que lo mejor, está dentro de ti. 😉

Los Juicios del Ego

Cada día y en un sinfín de momentos, emitimos juicios. Estos juicios vienen de la mano de nuestro ego. Creemos a ciencia cierta que todo lo que vemos es realidad y lo que no nos damos cuenta es que es nuestra realidad.

Si preguntas a otra persona que qué opina sobre un hecho en cuestión, te dirá otro juicio totalmente diferente al tuyo. ¿Cuántas veces nos precipitamos y hacemos conclusiones de algo que hemos visto u oído y después nos acabamos enterando de que para nada era lo que nosotros nos habíamos imaginado?

Por el hecho de que el pensamiento, juicio, viene de nosotros, lo creemos; y si lo hemos creído, actuamos en consecuencia y creamos inconscientemente nuestra realidad.

Te diré, que los juicios que hacemos, no corresponden a nuestro verdadero ser. Nuestro ser se encuentra en un rincón de nuestro interior, esperando y deseando ser liberado y mostrado.

Si prestamos atención por un momento a los pensamientos que emitimos constantemente, nos sorprenderá con qué facilidad salen y ni siquiera los hemos cuestionado ni valorado. ¿Te los crees al 100%? Mal asunto. Cuando aparecen, ¿te preguntas si son (con toda certeza) verdad? Cuando te cuestionas todo esto y te haces estas preguntas, te darás cuenta que has estado viviendo conforme a tus juicios y tu forma de pensar. Verás que la mayoría de sufrimiento, angustia, miedos, te los has estado provocando tú mismo sin la ayuda de nadie.

Tomando consciencia.

Empieza a cuestionar cada uno de ellos y hazte la pregunta de si de verdad son ciertos, o más bien vienen de tu ego. Irás poco a poco tomando consciencia de que casi todos, por no decirte todos, vienen de nuestro ego. Esto te llevará a notar sensaciones que para nada son agradables para ti y que has estado negando por mucho. Para nada queremos sentir y vivir estos procesos.

Este trabajo te llevará toda una vida. El ser humano tiende a emitir juicios con mucha facilidad. Si estás atento/a, te sorprenderá cómo llegas a emitirlos y muchas de las veces, ni siquiera te has dado cuenta de ello. Pero te aseguro que merece la pena trabajarlo. La recompensa es infinitamente mejor, y así evitarás vivir en el dolor y el sufrimiento innecesario.

Si permaneces despierto/a, te llegará a sorprender lo sutil e inconsciente que pueden llegar a ser y lo bien acompañado que viene de nuestros pensamientos. ¿Sabes?, podemos llegar a superar los 65.000 pensamientos diarios. Sí, como lo oyes. La mayoría de ellos no vienen para ayudarnos, más bien aparecen para traer negatividad y mucha de ella viene de los juicios que pronunciamos hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Dudamos hasta de nuestra sombra. Dependiendo de la infancia que hayamos tenido, emitiremos nuestros juicios.

Despertando de mis juicios

Esta semana atrás no ha sido fácil para mí. Han ocurrido varias circunstancias que me han hecho tambalear; sentía que mi interior se caía a pedazos. Si te soy sincera, agradezco que me haya pasado todo lo que me ha acontecido en esta semana. Con todo ello, he tomado consciencia de mi ceguera. He descubierto gracias a estas personas, las cuales me han servido de espejo, daños que tenía cubiertos, escondidos, tapados por muchos años.

Si recibes comentarios, juicios y notas malestar por ellos, la vida hace que se encienda dentro de ti el piloto rojo, indicando que hay algo pendiente que tienes que curar, que tienes que sanar. Me costó varios días sentarme en ese dolor que subía hacia mi exterior. La tristeza empezó a invadir cada una de mis células. Aún así, pese a que no era agradable sentir lo que estaba sintiendo, decidí sentarme en mi dolor y en mi tristeza y sentirlos. Sólo así pude tirar del hilo y pude encontrar de dónde venía.

¿Qué descubrí?

Descubrí que a los 13 años, viví experiencias que fueron desagradables para mí. Fueron momentos que yo necesitaba la aprobación de mi padre y no la tuve. En ese momento comprendí que había estado viviendo una vida que no era la mía, pues buscaba esa misma aprobación en los demás y vivía una vida que no era la mía; no la que yo realmente quería para mí.

Gracias a nuestros espejos, podemos liberarnos de nuestras ataduras y vivir la vida en completa paz y alegría. Es cuando llegamos a conocer que somos verdaderamente libres.

Aunque te de miedo cruzar tu dolor, hazlo; la libertad te espera para conducirte de la mano y llevarte hacia la verdadera paz, sintiendo así en cada uno de tus poros, el amor que la vida te da en cada momento y en cada instante de tu preciosa y apreciada vida.

Esta ha sido una más de mis experiencias. Con ello no te pido que te la creas, experiméntalo por ti mismo/a. 😉

¿Aceptas el reto? 🙂

¿Decidimos Ser o más bien actuamos?

¿Decidimos sero más bien actuamos en base a lo que piensan los demás?

El miedo al qué dirán, qué pensarán de mí, nos abruma y aterra. Creemos que no nos podemos salir de lo establecido por la familia y la sociedad. Llevamos haciendo los mismos patrones durante décadas y nunca los hemos cuestionado. La verdad es que no nos percatamos que al actuar así, el miedo aquí impera y nos gobierna. Seguimos actuando como fiel marioneta; y es que no nos damos cuenta que el exterior (la marioneta), es nuestra apariencia y nuestra verdadera esencia, es la mano que la maneja. ¿Hasta cuándo seguiremos con la función?

¿Cuántas familias han seguido el linaje de doctores, jueces, etc, por que así estaba establecido? Aunque el hijo/a indicara que no le gustaba, eso nunca se tenía en cuenta y por no crear discordia, se terminaba ejerciendo o haciendo lo que ya estaba impuesto. Esto lo podemos llevar a todas las áreas de nuestra vida. Evitamos dar nuestra opinión, decir lo que nos molesta, reímos incluso cuando la ira nos consume por dentro y todo por intentar guardar una apariencia que termina dañando nuestra existencia.

Alargamos nuestro sufrimiento sin darnos cuenta. Tenemos el poder de decidir por nosotros mismos y sin embargo, terminamos haciendo lo que los demás desean. Ya con sólo pensar cómo debemos de actuar con cada una de las personas con las que nos relacionamos, agota; sí; nos agota; nos consume y anula como personas.

Hemos nacido con un propósito y hacemos el propósito de los demás; del resto. Nuestra opinión no cuenta; la hemos anulado, eliminado y una vez más nos estamos haciendo daño. ¿Te has parado a pensar y reflexionar sobre ello? Yo sí; y no quiero decir que no me ha costado reconocerlo, pero gracias a la vida, he ido despertando; despertando de este sueño, ya establecido por otros y manipulado.

Toma el poder que hay en ti para decidir, pero decidir lo que verdaderamente quieres para ti, no lo que otros ya han planeado. Si ya nos cuesta saber nuestro camino, ¿por qué confiamos en la opinión de otros y actuamos ajenos al sufrimiento que nosotros mismos nos provocamos?

Si tienes que tocar fondo, hazlo; si tienes que pisar barro, que no te de miedo; otros ya lo saborearon y se lavaron. La elección está en ti, no mires al que está a tu lado. Decide, aunque el miedo llame mil veces a tu puerta y te muestre en cada momento tu lado más humano. Piensa que si otros ya lo hicieron, ¿por qué no vas a lograrlo? Si caes, levántate pegando un salto. Los sueños están para soñarlos y la vida que tienes como regalo, está para exprimirla al máximo, siendo tú mismo; sin caretas; y sin miedo al fracaso.

Decide ser libre en tus pensamientos, actitudes, comportamiento, creencias; antes que la vida se agote, y termines dándote cuenta, que has vivido la historia de otro, dejando la tuya, en el más profundo olvido de tu existencia.

Recuerda que:

Ser valiente, es tener la capacidad de vivir por ti mismo/a sin depender de la opinión de los demás. No actuar, siendo uno/a mismo/a, sin importar lo que digan los demás. Dejar que otros vuelen por sí mismos, sin juzgar, sin apagar la luz que desprenden. Dejar que toquen fondo, pisen barro y ver cómo son capaces de volver a levantarse. Todos tenemos capacidad de superación. Todos hemos pisado barro. Todos hemos tomado la decisión, más de una vez, de levantarnos. Es ahí donde vemos nuestra valía, capacidad de superación, y valentía. Sé valiente para vivir tu propia vida. Sé valiente, y deja vivir a los demás.

¿Por qué nos frustramos?

En nuestro día a día pueden venir a nuestro encuentro la sensación y el malestar de la frustración, pero no solemos pensar, ¿por qué nos frustramos?

¿Quién no se ha frustrado en algún momento de su vida? Yo me atrevería a decir que nos solemos frustrar con mucha asiduidad.

Si estuviésemos en una reunión, y nos pidieran levantar la mano a todos los que hayamos sentido en algún momento esta sensación, yo sería una de las personas que la levantaría; y es que hasta no hace mucho, vivía ignorándolo.

Para mí ha sido un descubrimiento esclarecedor y que a la misma vez me liberaba. Por fin podía soltar una pesada carga.

Las frustraciones que experimentamos, nos las provocamos nosotros mismos. Solemos culpar y responsabilizar al otro, a nuestro entorno, o a lo que nos rodea.

Os pondré un ejemplo que a mí me ha llegado a pasar y que hace poco le ocurrió a una amiga.

¿A quién no le ha pasado, que al mandar un Whatsapp, si no has recibido contestación por la otra parte, ya nos estamos imaginando una y mil causas, y hasta nos llegamos a mosquear por ello? Llegamos a pensar que ya no quiere saber nada de nosotros, que tarda mucho en responder, que qué estará haciendo, con quién estará hablando, ¿estará enfadado/a conmigo?

Todas estas expectativas que nos hemos creado anteriormente, nos llevan a frustrarnos. ¿Verdaderamente está obligada la otra persona a contestarnos de la forma que creemos y hemos pensamos? Si no estamos atentos a esto, difícilmente nos daremos cuenta de que nosotros somos  los responsables de nuestro malestar.

Lo mismo ocurre cuando te haces expectativas de tu nuevo trabajo, de tus compañeros, pareja…

Mientras más expectativas te crees, más grande será tu nivel de frustración.

¿Qué sensaciones nos crea, el ver que nuestras expectativas no han sido cumplidas?

Las expectativas que nos creamos, nos impiden disfrutar del momento presente. La vida nos lleva a pasar por estas experiencias para que veamos cuáles son nuestras ideas más erradas y cuáles son las  que hemos creído que nunca podríamos superar, vivir.

Al vivir momentos que tú nunca habías pensado, te darás cuenta de lo que puedes lograr.

Si quieres saber si te sientes frustrado, sólo tienes que pararte por un momento y sentir qué emociones están aflorando, como la ira, rabia, tristeza, desolación, desilusión, ansiedad, depresión, agresividad

Mira tu recorrido

Otro ejemplo que te daré, fue cuando tuve que tomar la difícil decisión de volver a irme a vivir a Madrid. Anteriormente esa idea ya la había descartado. Tenía la certeza que viviría en mi pueblo y que de allí nada ni nadie me movería. Pues bien, un buen día, esta posibilidad, (que después se hizo realidad), llegó en un momento donde nuestras circunstancias no eran las mejores.

Como mis expectativas eran todo lo contrario a la realidad que se nos venía, mi mundo se vino abajo. Nos adentrábamos a dar un paso aún mayor de lo que lo hicimos años antes y el miedo volvía a llamar a mi puerta; junto a él, inseparable, estaba la frustración.

Culpaba a todo lo que yo creía que me había llevado a tomar esa decisión. No aceptaba lo que estaba ocurriendo en mi vida. Esto me llevó años, hasta darme cuenta que la responsable de todas mis frustraciones era yo.

Hasta que no vives las experiencias que la vida te trae, para que tomemos consciencia de lo que podemos lograr y superar, no nos daremos cuenta que estamos sumergidos en nuestras propias creencias.

Ahora, tras mirar atrás, y puedo ver que todo lo que me ha ocurrido, era necesario en mi vida. He superado circunstancias que nunca antes creía que las iba a poder superar. He tenido que pasar por todas y cada una de ellas y aprender que mis frustraciones venían a mí en modo de despertador, de vigía. Estoy segura, que si no hubiese experimentado mis frustraciones, no estaría en el lugar en el que estoy y con la consciencia que ahora tengo.

Esto no quita, que sienta dolor al tener que mirar mis ideas previamente concebidas. A nadie le gusta ver que sus pensamientos, ideas, creencias, conceptos, no son realmente como las vemos. En nosotros está el aceptar que nos podemos equivocar y el decidir andar en esta vida, de una forma distinta.

No esperes nada; y esa nada, te traerá libertad y quitará de ti toda pesada carga.

Querido Dolor

 

Querido dolor, por si no te has dado cuenta, no te he invitado a entrar en mi vida; te he cerrado la puerta.

Cada vez que lo haces, me dejas sin respiración y un sudor frío recorre mi corazón.

Me asusta el simple hecho de sentirte, de palparte, de conocerte, de respirarte.

¿Por qué insistes una y otra vez en venir a mi encuentro, si lucho una y otra vez, para que te olvides de que existo en este mundo incierto?

Por más que aprieto mis manos y cierro mis ojos, te encuentro en cada mal momento vivido, en cada mal momento rechazado, tapado; el cual creía olvidado.

No quiero que ni siquiera te acuerdes de que existo; ni de mi nombre, ni mi presente y pasado.

Apareces con nombres diferentes, engañosos, en los cuales nadie me ha enseñado a vivirlos, a cruzarlos, a sentirlos pese al miedo que me produce nada más pensarlos.

¿Por qué se da tanto énfasis en esta vida, a ser un experto en materias, conocimientos matemáticos, sino me han enseñado a conocerme a mí misma y a saber gestionar mis emociones y fracasos?

Puedo estar un día eufórica de alegría y al mismo tiempo hundida en lo más profundo de mis pensamientos más humanos.

Sin darme cuenta he estado huyendo de mi propia vida, creyendo que así curaba mis heridas y tapaba mis llantos.

La vida que tanto me ama y me ha amado, ha venido una y otra vez a mi encuentro, para enseñarme a vivir, lo que nadie me había enseñado.

Que mis emociones están ahí para ser vividas, para cruzarlas y sentirlas, sin armaduras ficticias y en la mejor compañía que nadie se ha imaginado.

Nuestra propia vida; infinita, cálida, que nos abraza y ama, sin pedir nada a cambio.

Cómo vencer mis miedos

 

Cómo vencer mis miedos, es una frase que nos hacemos constantemente, y más cuando nos encontramos en una encrucijada.

¿Doy el paso? ¿Qué ocurrirá si me “equivoco”?

El miedo nos paraliza; nos limita; ahoga y elimina nuestras fuerzas. Todo esto ocurre casi sin darnos cuenta.

Nos inculcan miedos desde muy pequeños. Desde el vientre de nuestra madre, experimentamos todas y cada una de sus emociones; y una de ellas es el miedo.

Hay un sin fin de ellos. Miedo a vivir; miedo a la muerte; a equivocarse, al qué dirán; miedo a perder a seres queridos; miedo a sentir; miedo a la enfermedad; a no ser amado/a, respetado/a, valorado/a.

¿Qué puedo hacer frente a todos ellos?

 

 

Sentirlos, cruzarlos, vivirlos. No hay más; así de sencillo y de complicado al mismo tiempo, porque nos negamos a ello.

Como bien te he dicho en otras ocasiones, no te creas nada de lo que te diga. Experimenta por ti mismo/a. Yo lo he hecho, y he descubierto que el miedo, es como la niebla densa; una vez que sale el sol, (que cruzas, vives y sientes esos miedos), esa niebla desaparece. ¡Ya puedes ver con claridad!

A continuación, voy a contarte uno de mis miedos. Voy a abrir mi corazón delante de ti y verás que soy igual de humana que tú. ¡Voy a ello!

 

Vivir, sentir, cruzar.

 

 

Esta semana atrás, decidí enfrentar uno de mis miedos. Tiempo atrás tuve una mala experiencia en un puesto de trabajo. Fue tan fuerte el malestar que llegué a experimentar, que me terminó provocando ansiedad. En ese momento, no quise sentir el miedo que me estaba produciendo, pero dentro de mí sabía que más tarde o temprano, tendría que enfrentarme a ello.

Pues bien, casi un año más tarde, llegó el día. Me volví a presentar a un puesto similar, y el miedo y ansiedad, me volvieron a visitar.

Mientras se acercaba el día de mi incorporación, el miedo y la ansiedad crecían. Sabía, que para vencerlos, tenía que pasar por ellos. ¡En esta ocasión no estaba dispuesta a echarme atrás!

Mis pensamientos me desbordaban. Casi sin darme cuenta, yo misma me había creado una historia con lo que me iba a pasar. Me imagina que la presión en el pecho no me iba a dejar ni a respirar, que no iba a hacer bien mi trabajo. Llegué a creer que no estaba cualificada; que no valía para ese puesto.

Sumergida en esa lluvia de pensamientos, decidí parar; reflexionar; y hacerme una serie de preguntas.

¿Es verdad lo que estaba pensando? ¿Estaba totalmente segura de que eran ciertos mis pensamientos? 

Mi contestación fue un no rotundo. ¡No eran ciertos!

En ese momento, me di cuenta que había sido engañada por mis propios pensamientos; fue para mi una liberación. Me di cuenta que la que me exigía era yo y que me presionaba por ello.

Comencé a trabajar y mi experiencia cambió; ya no lo vivía igual. Dejé de sentir presión, y me di cuenta que era válida para ese puesto. Disfrutaba; ya no era una pesada carga.

Cuestiona cada uno de tus pensamientos, porque si te producen sufrimiento, estos son  sustentados por mentiras y miedos.

 

 

Párate en el lugar que estés. Poco a poco ve cuestionando uno por uno todos esos miedos; te sorprenderás del resultado y de lo que vas a encontrar detrás de ellos.

La vida, acude fielmente día tras día a nuestro encuentro, para hacernos ver qué áreas de nuestra vida tienen que ser sanadas y restauradas. No pelees contra ella, pues es tu fiel amiga y compañera.

Cuando decidas vivir tus miedos, te darás cuenta que tú eres mayor que ellos.

Te dejo este vídeo, donde podrás ver “Lo que no nos enseñaron”. Por Mikel Roman

¿Aceptas el reto? 😉

Vivimos enmascarando emociones

 

Vivimos enmascarando emociones. Nos negamos a sentirlas y a ahondar hasta lo más profundo de todas ellas. Nos autoengañamos pensando que están superadas, y cuando viene un acontecimiento que nos hace tambalear, florecen todas ellas. Dejan al descubierto nuestras heridas, heridas que hemos ido tapando por no vivirlas, por no sentirlas.

El miedo nos cohíbe, nos paraliza para que no nos paremos en ninguna de ellas. No quiere que la enfrentemos, porque si lo hacemos, ese miedo se desvanece y deja de ser; deja de gobernar, y entonces conoceremos que podemos vivir en paz, con total libertad y felicidad.

Desde aquí, querido lector, te animo a que cruces las barreras que te han estado imponiendo desde el momento que naciste. Muchas de estas barreras, (limitaciones), pasan desapercibidas.

Nos han enseñado más bien, a vivir en un mundo gobernado por el miedo, sin libertad para hacer y ser como realmente queremos.

Tememos ser rechazados en un mundo corrompido por la apariencia.

Nos venden que la felicidad se puede comprar, porque si tienes tal y cual cosa, entonces serás verdaderamente pleno, verdaderamente feliz.

Ante esto no nos paramos, no hemos sido enseñados a ello. ¿Parar? ¿Reflexionar? Andamos por inercia.

¿Alguna vez te has cuestionado tus creencias? ¿Creencias heredadas muchas de ellas que solo consiguen esclavizarte y anularte como persona?

La vida muchas veces intenta pararnos, intenta que despertemos, y nosotros, ciegos, nos quejamos por la vida que tenemos. Y es que, sin nosotros saberlo, la hemos formado; no la hemos creado. Porque la creación la da Dios; y es perfecta, inmutable, delicada y serena.

Cruza tus miedos; son solo eso, miedos. Miedos todos ellos infundados, que con solo enfrentarlos, se desvanecen y dejan de ser, dejan de herir, dejan vivir.

Da ese paso; uno cada día, uno con descaro. Porque si lo haces, el puzzle se irá montando y las piezas irán poco a poco encajando.

En el mar que te han trazado, sé tú la vela de tu barco; y la vida que es tu fiel compañera, te dará el viento para navegarlo.

¿Qué ocultas a través de tu adicción?

 

Esta pregunta, ¿qué ocultas a través de tu adicción?, se la hice esta mañana, a una persona con la cual estaba entablando una conversación. La persona en concreto, llegó a confesarme que consumía muchísima cantidad de una bebida estimulante, y que incluso su médico le había aconsejado que dejara de tomarla; pero para él, eso, era impensable; ya se había convertido en una adicción. Para mi sorpresa, al terminar de hacerle la pregunta en cuestión, me reconoció que lo hacía para ocultar una emoción desagradable.

Cuando hablamos de adicciones, (drogas), ponemos el enfoque en marihuana, cannabis, cocaína, alcohol, tabaco… Nunca nos paramos a pensar que hay otros tipos de adicciones que son más sutiles y que sin darnos cuenta, pasan desapercibidas por nuestras vidas.

 

Todos ocultamos sentimientos; emociones; y las intentamos ocultar a través de estas adicciones. 

 

¿Cuáles son?

Pues, para la sorpresa de muchos, y la posible no aceptación de lo que voy a decir a continuación, si pasas horas frente al televisor, en diferentes rrss, videojuegos, comes sin apetito y desmesuradamente, te encierras por horas en tu habitación, evitando así el contacto con otras personas, o no puedes prescindir de bebidas como la Coca Cola, Red Bull, etc, te diré querido lector, que esto también es un tipo de “droga”,  de adicción. 

Sabiendo todo lo dicho anteriormente, ¿por qué las creamos? ¿Qué hay detrás de todas ellas? ¿Cómo podemos superarlas?

¿Por qué las creamos?

 

 

Como bien he dicho con anterioridad, esta persona se creó su adicción para tapar una emoción que para él era desagradable. Estaba evitando a toda costa que saliera a la superficie y el miedo a enfrentarla le hace acudir a esta bebida como solución y escape. Prefería taparla de esta forma.

Lo que podemos comprobar con todo ello, es que, nos aterroriza sumergirnos en el dolor que nos provoca. El miedo, aquí, tiene la batalla ganada. No nos atrevemos a cruzar ese miedo, porque él sabe, que si lo hacemos, podemos vencerlo. 

¿Qué hay detrás de todas ellas?

A continuación, te diré 60 emociones que son desagradables y que solemos tapar.

  1. Angustia
  2. Ansiedad
  3. Asco
  4. Agresión
  5. Abandono
  6. Amargura
  7. Abatimiento
  8. Aflicción
  9. Celos
  10. Culpa
  11. Cólera
  12. Depresión
  13. Decepción
  14. Dolor
  15. Desvalorización
  16. Desprecio
  17. Desilusión
  18. Desánimo
  19. Desamparo
  20. Derrota
  21. Dependencia
  22. Enojo
  23. Envidia
  24. Enfado
  25. Enjuiciamiento
  26. Fobia
  27. Furia
  28. Fracaso
  29. Frustración
  30. Hostilidad
  31. Humillación
  32. Ira
  33. Intolerancia
  34. Inseguridad
  35. Injusticia
  36. Infelicidad
  37. Irritación
  38. Impaciencia
  39. Incompensión
  40. Lastima
  41. Manipulación
  42. Menosprecio
  43. Melancolía
  44. Miedo
  45. Odio
  46. Preocupación
  47. Prepotencia
  48. Pereza
  49. Pena
  50. Rabia
  51. Rencor
  52. Remordimiento
  53. Soledad
  54. Tristeza
  55. Traición
  56. Temor
  57. Terror
  58. Vacío
  59. Venganza
  60. Vergüenza

¿Cómo podemos superarlas?

 

 

Para lo que te voy a decir a continuación, no te pido que te lo creas; mas bien te invito a que lo experimentes por ti mismo/a. Nada es más convincente, que lo que vivimos y experimentamos por nosotros mismos. 

Si te animas a sentir esa emoción que intentas ocultar, podrás ver que detrás de ella, hay paz; hay libertad. En ese mismo instante, es donde empieza otro camino nuevo por andar. Las ligaduras se soltaron y ahora sí que llevas el timón de tu propia vida. Ahí, el miedo se desvanece y pierde el poder que le habíamos otorgado.

Que no te de miedo a sentir, que no te de miedo a vivir.

 

 

La vida es como la mano que nos tiende nuestros padres, desde el mismo instante que nacemos.

Aunque tropecemos y a veces nos caigamos, ella siempre estará ahí. Es el pañuelo donde podemos enjugar todas nuestras lágrimas. Déjalas salir; no las almacenes. Deja que a través de ellas nuestros cuerpos sean limpiados y restaurados.

Tenemos que entender y comprender, que las emociones están ahí para ser sentidas y vividas, y que solo así podremos encontrar el verdadero sentido a nuestras vidas. ¡Siente! 

Si crees que puede ser de ayuda para otros personas, por favor, comparte. 🙂