Dentro de ti comienza todo

¿Se Puede Salir De La Carencia?

 

Hola queridos lectores, a la pregunta de si se puede salir de la carencia, os diré que no se puede salir, porque en realidad no estamos en ella, sino que más bien crees estar en ella, pero no es así.

Si somos parte de un Dios, Universo, Fuente, (llames como lo llames), que es en sí mismo es abundancia, es imposible que nosotros, sus hijos, seamos diferentes, carentes.

El problema aquí radica que nos creemos separados de él y por consiguiente, nos creemos carentes, entre otras muchas cosas.

Si nunca has cuestionado todo esto, seguirás sumergido en ese sueño y difícilmente saldrás de ahí.

Desde aquí te hablo desde mi experiencia; lo he vivido en mis carnes y he pasado por muchos procesos en mi vida respecto a esto.

Recuerdo que en mi infancia, mi padre tenía ya problemas con el juego (era ludópata) y recuerdo que por esta causa, aunque a él nunca le faltaba el trabajo, tenía problemas con el dinero, con los pagos que se tenían que realizar mes tras mes. A causa de esta adicción, pedía prestado a infinidad de personas para poder llegar a final de mes.

Veía cómo de pequeña, mi madre era la que le administraba el dinero, dinero que él terminaba por pedírselo y por consiguiente, derrocharlo.

Una de las imágenes que tengo guardada en mi retina, era que mi madre tenía por costumbre tener en el armario del salón de casa, el doble de los alimentos que utilizaba. Este hecho, si no lo miramos, puede pasar desapercibido, pero si lo analizamos, lleva impregnada la creencia de que “el que guarda halla” y que “hay que guardar porque lo vas a necesitar”, “por si las moscas”. Ya aquí se está viviendo y creyendo en la carencia de una forma muy inconsciente.

Si esto lo vivimos y lo aprendemos desde nuestra infancia y encima escuchamos palabras que lo corroboran, esas creencias silenciosas, esas creencias invisibles y limitantes, se extrapolan de generación en generación.

Si analizamos nuestro árbol transgeneracional, nos podemos encontrar muchas evidencias, de que estas creencias ya estaban operando en ellos. En mi caso, analizando la vida de mi abuela materna, ella se quedó huérfana de madre con tan sólo 4 añitos y a causa de esto, su padre reparte los hijos a varios familiares por no poderse hacer cargo de ellos, (carencia). Mi abuela, ya de adulta, se casa con un hombre que aunque ganaba muy bien, se lo gastaba en el bar o se lo quitaban cuando estaba borracho. Ya mi abuela, con 11 hijos a su cargo, volvió a experimentar la carencia, el tener que estar pidiendo dinero a su marido para poder así alimentar a sus hijos y en muchas ocasiones, mi abuelo no le daba, tenía que venir una hermana de él, para decirle que le diera.

Analizando el caso de mi madre, ella sin darse cuenta, (porque todo esto se hace de una forma inconsciente), elige un hombre que es como su padre. Mi padre no era adicto al dinero, pero sí al juego. Aquí el inconsciente no distingue si uno era alcohólico y el otro ludópata, para él es lo mismo, son adictos y el dinero se va igual. En el caso de mi madre, ella intenta reparar, cogiendo la administración del dinero, cosa que su madre no podía y el que lo “administraba”, era mi abuelo.

Si seguimos profundizando, en mi caso, yo elijo de forma complementaria, un hombre que no bebe, no juega, todo el dinero que gana me lo da y sale del trabajo directo a casa. Esta información aunque la veamos diferente, es la misma. Sin darme cuenta, hacía que la creencia de que “el hombre se gasta el dinero”, “la mujer es la que tiene que controlar las finanzas“, siguiera operando a sus anchas. Me dí cuenta que con mi actitud, no confiaba en el hombre, controlaba su dinero y para más, no dejaba que llevara nada encima. Aquí yo controlaba a mis anchas, creía que así iba a reparar el sufrimiento vivido por muchas de las mujeres de mi clan.

Si generalizamos, aquí nacen las creencias. Si decimos que “no puedes confiar en el hombre, porque se gasta todo el dinero”, aquí generalizamos y metemos a todos en el mismo saco. Al hacer esto, atraemos esas experiencias que nos confirman nuestras creencias. Si no nos abrimos a nuevas experiencias, el campo de las infinitas posibilidades nunca lo veremos, seguiremos centrados en ellas, en esas mismas experiencias.

La vida, a través de mi marido, me estaba haciendo ver que no todos los hombres son iguales, que hay otro abanico por descubrir. Tomé conciencia de esto y para no perpetuar la misma creencia y hacer que siga su curso en mi transgeneracional, tomé la determinación de cambiar de actitud, de comportamiento y de creencias.

No todos los hombres son derrochadores, no todos los hombres malgastan el dinero dejando a sus hijos desamparados. No, no todos los hombres son iguales.

Cuando te abres a estas nuevas experiencias que te trae la vida, te viene la gran oportunidad de reescribir tu historia, de percibir la vida de forma diferente, te abres al campo de las infinitas posibilidades y a través de esas nuevas experiencias, refuerzas otras creencias que sí te impulsan y no te bloquean.

Hoy por hoy he dejado de controlar el dinero y mi marido es digno, igual que yo, de tener y disfrutar de él.

Confío en él, igual que él lo hace en mí. Refuerzo con esto que no todos los hombres son iguales.

Esto me ha llevado a tener libertad y a darme cuenta que la carencia no está en mí, sino todo lo contrario, soy más que abundante.

En este último año, he experimentado lo que en muchos años no me he permitido vivir, y es vivir en abundancia, porque soy parte de ella. Cuando te das cuenta de esto, cuando te sientes y vibras así, se te abre otro mundo totalmente diferente. Esto no se consigue por arte de magia, hay que trabajar en uno mismo y dejar los victimismos.

Como he dicho anteriormente, algunas creencias nos condicionan, nos limitan y si no trabajas esto, pocos resultados verás afuera.

Sinceramente te digo, que sea cual sea tu estado, puedes cambiarlo. No importa tus circunstancias, no importa donde vivas, tú puedes cambiar tu mundo particular, porque ese mundo, aunque no lo creas, lo has creado tú, a base de creencias y de valores.

Te invito a cuestionar tu mundo, tus creencias, tus valores y ver cómo delante de ti, se van abriendo otras oportunidades diferentes; hay miles de ellas.

Tú decides si seguir en modo víctima o tomar las riendas de tu vida y hacer de ella tu mejor versión.

Si necesitas que ande este camino contigo, no dudes, aquí estoy como compañera. 🙂 ¿Empezamos? 🙂

El Reconocimiento Viene De Ti, No Lo Busques En Otros

Reconozco, que mucha parte de mi vida la he vivido midiendo mis palabras, intentando agradar a todas las personas y déjame decirte que esto es imposible de realizar.

Muchas veces encontrarás personas que se molesten por tu forma de hablar, de expresarte, de tus creencias y opiniones. Todo esta forma de controlar mis palabras, de intentar agradar y ser aceptada, me viene desde mi niñez.

Aunque ahora parezca una persona extrovertida, en mi niñez no era así, estaba en el polo opuesto. No hablaba por no molestar, no jugaba para agradar a mamá y que ella viera que no me manchaba la ropa, lo que no hacía la mayoría de mis hermanos (somos 7).

En esta búsqueda por agradar a los demás, me olvidaba de mí misma, de lo que le agradaba a la pequeña Puri. Me olvidaba de sonreír, me sentía no aceptada, no querida, no vista. Esto llegó a impregnarse en mí y aunque tenía este comportamiento, escuchaba la queja de mi madre, cuando decía que por sentarme en el suelo, me había manchado. Nada era suficiente para agradar a mis padres.

Recuerdo que mi padre era todo lo contrario a mí y a mi madre; hablaba de más, no tenía freno al decir las cosas y a cómo decirlas. Él se expresaba como quería, contaba los secretos que otros, en su inocencia, se los hacían llegar. Esto quedó en mí grabado desde la tierna infancia y así me convertí en la niña, adolescente, mujer que hasta hace poco he sido. Condené todo esto en mi padre, condené también los silencios de mi madre, aún sin darme cuenta que yo estaba haciendo lo mismo que ella. Me sentí mejor que mi padre y qué ignorante fui. Aunque me encontraba en la polaridad opuesta, tenía la misma información que él.

Después de muchos años, pude ver en ellos a sus niños heridos,  niños que de la mejor forma que encontraron y se les enseñaron, buscaban la aprobación de otros, aunque a veces, sin darse cuenta, hicieran daño. Niños que buscaban el reconocimiento de papá y de mamá, sin lograrlo.

Aprendí a través de sus heridas, repetir los mismos comportamientos, las mismas búsquedas, sin darme cuenta, que el verdadero reconocimiento viene de uno mismo, que la verdadera aprobación es nuestra aprobación y que debía de dejar de buscar afuera, lo que ya nace de mi interior. 

Esto me ha costado años de enseñanzas, años de dolor, dolor provocado por mí misma, al hacerme expectativas de cómo tenía que ser todo lo que hay en mi mundo, en mi vida, con las personas que me relaciono.

Muchos espejos he encontrado, los primeros en aparecer fueron los de mis padres, a los cuales agradezco de todo corazón el haberme elegido como hija, el haberme enseñado mis heridas, que a la misma vez fueron sus heridas y el haberme dado la oportunidad de sanarme en muchas áreas de mi vida, a través de ellos. Gracias a mis padres por sus enseñanzas, porque la vida a través de ellos, me ha enseñado a tomar el camino de en medio, ni callarme sin decir nada, ni expresarme  atacando al otro; todo desde el centro, desde donde yo me siento. Puede que a otros esto moleste, pero respiro y suelto.

Sigo en el camino de desaprender, desaprender todo lo que aprendí que me condiciona y me ata. He emprendido el camino de ser yo misma, de decir lo que siento, sin esperar a ser aceptada, ni comprendida.

Sigo en el camino de conocer-me a mí misma, de saber en realidad qué es lo que quiero, porque nunca antes escuché mi voz, la voz de mi  niña interior, de esa niña perdida. Ahora le digo que siempre estaré con ella, que la amo, que me perdono y que me abro a la vida, para que ella me siga sorprendiendo.

Para terminar, quiero decirte que muchas veces no sabemos lo que queremos, porque hemos dejado de escuchar a nuestro niño interior. Te invito a que lo busques, a que lo abraces, a que te perdones y a que sientas la fuerza que él/ella te da, para seguir en el camino de esta preciosa vida que se nos ha regalado. Recuerda que no eres tu cuerpo, que eres luz, pura energía. Utilízala para alumbrar tu camino y el de otros.

Gracias por leerme. 🙂

Deja que la vida te lleve de la mano y te sorprenda.

Estoy en esos momentos de la vida, donde se me presenta una encrucijada. Muchos, si les contara mi caso, tendrían muy claro qué hacer, pues el paso a dar es un salto al vacío; es dejar que la vida te lleve de la mano y te sorprenda. ¿Nos dejamos sorprender por ella? ¿Confiamos ciegamente que ella nos trae y traerá lo mejor para nuestras vidas? Viendo nuestros comportamientos y decisiones, más bien controlamos y nos negamos a soltar, a confiar; nos negamos a sentir-nos.

Soy un espíritu indomable; la niñez vivida me enseñó a confiar en la vida, me enseñó a esquivar golpes y a no rendirme a las primeras de cambio. No me digas que tenga miedo, que cierre mis manos a lo desconocido, que confíe en extraños que lanzan monedas al vuelo. No, no me digas que la seguridad está fuera de mí, pues soy hija de ella. No me digas que vale más pájaro en mano que cientos de aves volando. Déjame soñar, pero soñar en grande; sigo siendo esa niña que aprendió junto a su madre, a confiar en la vida, aunque por momentos fuera dura.

Suelto mis amarras, lanzo mis velas a todos los vientos, confío en la luz que desprende la luna, en mi camino por la vida, pues voy de la mano de una guerrera, guerrera que no tuvo miedo de la muerte, aunque la tuvo bien cerca. Ella me enseñó que las lágrimas limpian las heridas recibidas, que más vale permanecer en pie avanzando, que de rodillas. Tanto me enseñaste, tanto he aprendido…

No me asusta el mañana, vivo el instante, y es que la vida es tan bonita, que me dejo dibujar por ella. Dejo que sus tonos se entremezclen, crucen mis entrañas y salgan cual torbellino, inundando así a más corazones, a más almas.

No soy de este mundo de costumbres, de miedos irracionales e ilógicos, donde el que cree tener más poder, sin saberlo, es del mismo tamaño que todos. No soy de patrones preestablecidos, vacíos, sin sentido, sin rumbo fijo.

Déjame respirar aire puro, ser tocada por la brisa fresca de la madrugada. Déjame que el agua resbale por mis curvas, por mis arrugas, por mis canas. Déjame que siga dando saltos, que siga agarrándome a las estrellas y recostándome en las nubes. Déjame,déjame una vez más, que la vida me lleve de la mano y me sorprenda.

¿Qué valor te das como persona?

Detrás de la pregunta, ¿qué valor te das como persona?, hay tanta enseñanza…

Hoy, la he formulado sin más, pero al momento sentí en mí algo que removía todos mis cimientos, y es que después de reflexionar, me he dado cuenta que durante toda mi vida, nunca me he dado el valor que merecía como persona, como ser humano.

Podría decir que todas las personas en mayor o menor medida, nos hemos desvalorizado en algún momento de nuestras vidas.

Llegamos a pensar y a creer, que lo que nos dicen nuestros padres, (muchos de ellos con una fuerte desvalorización), y la sociedad, es cierto y que por consiguiente nos tenemos que aguantar.

Tan cierto lo vivimos todo, que nunca hemos cuestionado nada.

Es a través de crisis existenciales, que nuestra vida en un acto de puro amor, nos hace repetir experiencias de falta de valoración, una y mil veces, con el deseo de que algún día por fin despertemos y nos demos el valor que realmente merecemos, y que de por sí ya tenemos, al ser uno con ella.

Analizando mi vida, ya desde mi adolescencia, vivía experiencias en las cuales yo misma no me valoraba. Siempre buscaba el bienestar del otro, sin  darme el lugar de valor que merecía, estando en un último plano para todo.

Soporté durante años bullying, (hasta me dedicaron una canción que me humillaba hasta lo más profundo de mi alma). Por aquellos tiempos, recuerdo que casi nunca alzaba mi mirada al frente, siempre iba con la cabeza agachada. Me sentía el patito feo.

Ya desde el colegio, habían niños que me toqueteaban, me enseñaban sus partes íntimas, se burlaban de mí. Esto me siguió en parte de mi niñez y en mi adolescencia, encontrándome hombres que abusaron sexualmente de mí con tocamientos,  acosadores y robadores de sueños, sueños de una niña tímida, que no entendía cómo le podía estar pasando todo este infierno.

Aquí no es cuestión de buscar culpables, sí responsables de sus hechos. Hechos que si pudiéramos buscar en sus vidas, podrían constatar que ellos en su infancia también sufrieron.

Acarreamos en nuestras vidas, emociones de nuestros padres, de nuestros ancestros, que fueron vividas en soledad, en sufrimiento. Todo lo que ellos sufrieron sin reconocimiento, viene a nuestro encuentro para ser comprendido, reconocido, sanado, transformado.

Cuando ya tomas consciencia de todo ello, comprendes que eres responsable de tu realidad, que tienes que empezar a valorarte y dejar atrás el victimismo, la culpabilidad, para así reescribir otra historia; te pones manos a la obra. En este manos a la obra, me he redescubierto otra vez a mí misma, entendiendo lo que la vida me gritaba: “Y tú, ¿qué valor te das?” “¿Dónde está tu lugar?”

Reconozco que me he anulado como persona y con ello, mi valor. Inconscientemente hacemos todo esto. Funcionamos la mayor parte de nuestras vidas en piloto automático, porque nos han enseñado que la vida es muy dura, que hay que aguantar aunque te pese por el bienestar de los demás, que no hay otra vía de solución, que esto es lo que hay, que si tú no quieres un puesto de trabajo, ya vendrá otro/a. Creencias y palabras vacías de verdad y de coherencia. ¡Así no es la vida! ¡Así no es ella!

Ahora, a mis 45 años, tras varias crisis existenciales, en las cuales lo he pasado francamente mal, he entendido que la vida, me ama en profundidad, me tiene en gran estima, pues soy la flor de su jardín, el agua que riega la tierra, la luz que alumbra toda oscuridad; la llenura de los prados y montes, la brisa suave que peina los mares, el cielo que extiende sus manos hacia las estrellas y toca la luna, a su paso por los valles; por la eterna y radiante vida, espléndida toda ella, hermosa, tierna y sincera.

Ahora, a mis 45 años, decido amar-me, respetar-me, cuidar-me, mimar-me, abrazar-me, valorar-me, porque cuando esto lo hago en mí, otros responderán igual.

“Lo que eres, lo verás en otros, lo que te das, otros te darán”.

Tú eres el creador de tu vida y por consiguiente responsable, no culpable, de lo que ocurre en ella.

¿Qué valor te das?

Claves para atraer a tu vida, el dinero que necesitas

Hoy quiero darte las claves para atraer a tu vida el dinero que necesitas. No te pido con ello que me creas, solo te invito a que lo experimentes, porque es lo único que te convencerá.

Fíjate en la frase de la foto y dila en voz alta. ¿Qué sensaciones te genera? ¿Sientes nervios descontrolados? ¿Te sudan las manos? ¿Las tripas se te retuercen?

Éstas y muchas más sensaciones pueden recorrer tu cuerpo y es el momento ideal para descubrir qué creencias limitantes tienes respecto al dinero.

Si estás leyendo este post, ya es indicativo de que existen en ti creencias erróneas respecto al dinero.

¿Nunca has escuchado decir que el dinero no cae de los árboles? ¿Que el dinero es malo, sucio? ¿Que es muy difícil ganar dinero?

Todo lo anterior dicho son creencias limitantes, pues no te dejan avanzar hacia tus objetivos.

Si nosotros somos parte del TODO, ¿por qué tenemos que vivir con lo justo y hasta pasar en muchos casos necesidad? Es una contradicción. No hay coherencia en todo ello.

Somos hijos del Creador, de la Fuente y por ello no tenemos límites en nuestra abundancia. Los límites los ponemos nosotros con nuestras creencias. Como he dicho anteriormente, somos hijos del creador y como hijos, también tenemos el poder de crear. Pero ahora bien, ¿qué estamos creando a nuestro alrededor?

Aunque os parezca imposible, creamos con nuestros pensamientos y nuestras emociones.

Donde pongas tu atención y tu energía, es lo que irremediablemente tendrás.

Si pudieras saber los minutos, las horas que inviertes en pensar en el dinero, en cómo conseguir más, en si podrás llegar a final de mes, te sorprenderías. Entramos en bucle con nuestros pensamientos y en vez de pararlos, los alimentamos.

Somos energía, pero nos identificamos con nuestro cuerpo y no somos nuestro cuerpo.

La realidad externa, es un indicador de nuestra realidad interna y está muy condicionada por las creencias heredadas de nuestros ancestros. Hemos heredado sus limitaciones, sus miedos…

¿Qué podemos hacer para cambiar esto?

No hay que hacer nada, solo hay que tomar consciencia e identificar esas creencias que nos han sido impuestas y cambiarlas por otras que nos potencien, que nos de el valor que realmente merecemos y que de por sí ya tenemos.

Muchas veces hacemos difícil lo sencillo y es que somos muy racionales cuando no entendemos lo ilógico, y nuestro inconsciente, que guarda toda esta información, es muy irracional.

La falta de coherencia que hay en nuestras vidas juega un flaco favor en contra nuestra. Si tus pensamientos, emociones y palabras no van en la misma sintonía, mal vamos. Es lo mismo que llevar un mapa y aunque sabes interpretarlo, no lo utilizas y te dejas llevar por el viento. El destino ya te imaginarás cuál será. 😉

Vamos a ser más concretos para explicar esto de la coherencia. Si piensas que vas a tener éxito en la vida, encontrando el empleo que tanto ansías, pero tus emociones están por los suelos, te dejas dominar por los miedos, la inseguridad, no te das valor y si encima tus palabras no son nada positivas, (más bien hablas de lo difícil que está encontrar un trabajo, etc), tengo que decirte que aquí lo único que estás atrayendo para tu vida, es escasez. Vas a seguir pidiendo inconscientemente que la vida te siga trayendo necesidad.

También te diré que hay otros factores a tener presentes y es que el transgeneracional, también puede influir en nuestras vidas. Si algún antepasado ha sufrido hambre, le han quitado todo lo que tenía, hubo robo con resultado de muerte, etc, ese hecho queda grabado en el inconsciente familiar y pasa a las generaciones venideras. El sufrimiento vivido en soledad y no reconocido, hace que se grabe en el inconsciente familiar y como dije anteriormente, esa información la heredará otro miembro del clan, para que así pueda ser reconocido el sufrimiento que llegó a vivir, se le honre y se trascienda.

Si has tenido una educación basada en que el dinero es malo, que es mejor ser pobre que rico, que el dinero corrompe… difícilmente conseguirás tener una vida satisfactoria y sin necesidad. Todo esto nos condiciona.

Observad en vuestras vidas si estáis repitiendo patrones una y otra vez y no sabéis muy bien por qué. Ahí podéis tener un indicativo del para qué se repite y qué enseñanza nos viene a traer.

Cuando tomamos consciencia de todo ello, comprendemos del para qué nos estaba ocurriendo, llegando a trascenderlo, esa información se transforma, se cambia, y el patrón deja de repetirse.

Nuestra vida, de manera general, nos responde a través de nuestro sistema de creencias.

Una buena pregunta que nos podemos hacer buscando en nuestra historia es: ¿Por qué es la solución el no tener dinero?

Para que el dinero circule bien por tu vida, tienes que encontrar tu valor, porque la desvalorización, impide este fluir con el dinero.

Claves

  • Es darse cuenta de la herencia recibida por tu transgeneracional, respecto al dinero.
  • Es transgredir la lealtad inconsciente, que hace que toda mi familia, tenga problemas con el dinero.
  • Si sientes que vas a faltar a la lealtad de estar como ellos, aquí hay un indicativo de resistencia inconsciente.
  • Puedes salir de todo esto, cambiando tu forma de pensar, de sentir y diciéndote a ti mismo/a, que si tú vives mejor económicamente, estás honrando así la memoria de ellos. Es demostrarle a ellos, a ti mismo/a, que hay una persona de la familia, (tú), que puede lograr lo que ellos no han logrado y lo haces del lado de la vida y no del sufrimiento.
  • Aunque no conozcas la historia de tu transgeneracional, tu inconsciente sí lo conoce y lo puedes liberar.
  • Trabaja tu presente, tu Aquí y Ahora. Si te dejas atrapar por la situación que estás viviendo en el presente, se te hará más difícil. Mira y crea un futuro que todavía no existe.
  • Todo depende de la frecuencia que emitas. La emoción y el pensamiento deben de estar de acuerdo, en coherencia. Así emitirás una frecuencia en coherencia precisa, permitiéndote atraer a tu vida, todo lo que necesitas.

Propuesta y reflexión que nos da Jean Guillaume Salles:

  • Antes de empezar el día y antes de acostarte, tómate 5 minutos para tranquilizarte y proyectar el futuro que quieres. (No te preocupes si es posible o no, solo vas a entrar en otra frecuencia).

“El poder más grande que tenemos es archivar otra frecuencia y quitando así la que no nos vale”.

“Piensa y siente de manera diferente. El error es cambiar lo que ocurre fuera. Hay que empezar a cambiar nuestro interior”.

¡Tú puedes vivir la vida que quieres!

¿Lo crees?

Me gustaría conocer tus experiencias y qué creencias te han estado condicionando todo el tiempo.

Gracias por leerme.

Con todo mi amor.

No Necesitas Nada, Porque Ya Lo Tienes Todo.

Con este post, quiero retarte para que compruebes por ti mismo/a, que no necesitas nada, porque ya lo tienes todo.

Para ello, pon en práctica estos diez pasos, o algunos de ellos. (Podría añadir muchos más, pero he querido ponerte el camino fácil). ¿Te animas? ¡Vamos a ello! 😉

  1. Sonríe, la vida lo merece. ¡Tú eres vida!
  2. Cree en ti; abrirás una puerta de creatividad antes desconocida. ¡Alucinarás!
  3. La felicidad no se alcanza, se es.
  4. Atrévete a imaginar y crear tu universo. ¡Te sorprenderás!
  5. Siente; es el enchufe que te conecta con tu verdadero ser.
  6. No eres “normal”, eres extraordinariamente mágico.
  7. Rompe esquemas; crea los tuyos propios. Saca el talento que ya está en ti.
  8. Da el primer paso para alcanzar lo que deseas. El resto es un camino por descubrir. ¿Te atreves?
  9. Eres más de lo que ves y sientes. ¡Descúbrete!
  10. Ámate; el amor es la mayor fuerza que mueve el mundo. No consume energía, al contrario, la da.

¿Quiéres experimentar cambios en tu vida? Trabaja en ello. Al principio puede que se te haga difícil y es que el ego ha estado muchos años acomodado y nunca ha sido ni cuestionado ni destronado.

Recuerda que:

Despierta De Tus Limitaciones Inconscientes

Nunca pensé que mi vida estaba condicionada por limitaciones inconscientes, más bien pensaba que todo lo que hacía y decía en mi vida, lo hacía en plena conciencia, pero para mi sorpresa, no ha sido así.

A través de muchas circunstancias que he ido viviendo en estos últimos años, y algunas de ellas difíciles, he tomado conciencia de que he vivido y vivo dormida.

Nunca entendía, por qué habían situaciones que se me repetían una y otra vez año tras año y nunca le podía dar una solución efectiva, que concluyera de una vez por todas dichas situaciones. Aún, a día de hoy, sigo lidiando con algunas de ellas e intentando descubrir lo que me intentan decir.

Como he dicho anteriormente, las situaciones que repetimos una y otra vez, no pasan por casualidad; la vida con ello, nos está mostrando qué creencias limitantes tenemos y nos da también la opción de comprender y de transformarlas.

Piensa…

¿Nunca te has parado a pensar por qué repites una y otra vez la misma historia?

¿Nunca te has parado a pensar que tus palabras, consejos y tus mandatos crean limitaciones a tus hijos?

¿Nunca te has parado a pensar que muchas de tus creencias son dogmáticas?

¿Nunca te has parado a pensar que tus actos y tus palabras dan fe de tus limitaciones y creencias?

Te voy a poner unos ejemplos de todo ello:

  • ¿Cuántas veces repetimos al día elNO hagas” esto o aquello a nuestros hijos?
  • Siempre con el “ten cuidado”, “no te fíes”, “piénsatelo bien”… Llenamos de prejuicios la vida de nuestros hijos.
  • Esa chica/o no es para ti, no te conviene.
  • Tienes que aguantar a tu marido, tu mujer.
  • Tienes que estudiar esto o aquello.

Podría seguir así horas.

¿Qué podemos hacer cuando tomamos conciencia de todo ello?

Quiero decirte, que todo lo que nos han inculcado desde muy pequeños, no se puede borrar, pero sí lo podemos trasformar. Transformar, es tomar conciencia y comprender. Comprender a nuestros padres, que igual que nos ha pasado a nosotros con su educación, les ha pasado a ellos. Ellos han sido educados por sus padres,de la mejor manera que supieron hacer. Nadie nace con un libro en el cual se indique cómo se debe enseñar y educar sin cometer errores y con total acierto.

Creencias limitantes

Nuestras limitaciones, vienen prácticamente de nuestras creencias. Creencias que nunca han sido cuestionadas ni valoradas. Muchas de ellas las hemos hecho nuestras y hasta las llegamos a defender aunque la vida nos vaya en ello.

No nos damos cuenta de que condicionan nuestra vida, ni que la mayor parte de lo que percibimos, por no decirte todo, vienen a través de ellas.

Nos pasamos la vida interpretando todo lo que vemos y lo peor aún, es que creemos a ciencia cierta que todo es verdadero.

No hace falta ir muy lejos para explicar esto. Hay infinidad de culturas como creencias. Lo que para nuestra cultura puede ser impensable, para otra puede ser normal.

“Creemos que vemos, pero nos pasamos la vida interpretando”

Nuestras creencias limitantes nos pueden llevar a creer que tenemos escasez, que necesitamos sacrificarnos para obtener amor, respeto…

Llegamos a creer que nuestra felicidad depende del otro. Nos llevamos la vida complaciendo por temor al abandono, a la soledad, para obtener el favor del otro.

“A través de nuestras conductas, veremos nuestras creencias”

No llegamos a entender el amor sin sacrificio, cuando el verdadero amor no pide esto.

Nuestras creencias limitantes nos condicionan y no nos damos cuenta. Casi el 90% de lo que hacemos, está condicionado.

Como bien dijo Aristóteles:

“Si andas preocupado por problemas financieros, amorosos, o de relaciones familiares, busca en tu interior la respuesta para calmarte, porque tú eres el reflejo de lo que piensas diariamente”.

Cuando estamos sumergidos en una de nuestras circunstancia repetitivas, sólo queremos cambiar la consecuencia, cambiando los acontecimientos. Creemos que así obtenemos la solución y no nos paramos a pensar que lo único que estamos consiguiendo, es perpetuarlo en el tiempo; así lo reforzamos. Intentamos cambiar a nuestros padres, pareja, hijos, sin pensar que lo que está determinando mis consecuencias, no son los acontecimientos, sino nuestras creencias. Cambiemos nuestras creencias y estaremos cambiando nuestro destino. Ya lo dijo Albert Ellis, un psicoterapeuta cognitivo estadounidense, que desarrolló la terapia racional emotiva conductual a partir del año 1955.

Tenemos que aprender a cambiar la forma de ver y entender la vida, no cambiar al otro. Cuando tomemos conciencia de que vivimos dormidos, dejaremos de posicionarnos, de creer que tenemos la verdad.

Todos nos necesitamos. No puede existir el color blanco, sin el negro, la luz sin la oscuridad, el día sin la noche…

¿Cómo puedo saber si actúo bajo las creencias limitantes?

Cuando a todo lo que hacemos, decimos: “tengo qué”, “debo de”, ahí tenemos un indicador de que lo estamos haciendo es por nuestras creencias limitantes. Si somos coherentes, esto no pasaría, porque si lo piensas por un momento, muchas de las cosas que hacemos, las hacemos obligadas, porque ya nos han sido impuestas. Al ser coherentes, nos ahorraríamos mucho sufrimiento y dolencias. Si por el contrario, tomas conciencia y lo quieres hacer, ahí estás siendo coherente; no pasa nada por ello.

Seamos conscientes que tenemos muchas creencias limitantes en nuestras vidas, que nos condicionan, pero no por ello, tenemos que seguir siendo víctimas, sino más bien, aprender a observarlas, comprenderlas y transcenderlas.

Recuerda:

“Hay limitaciones inconscientes que para nosotros parecen abismos”