Nunca pensé que mi vida estaba condicionada por limitaciones inconscientes, más bien pensaba que todo lo que hacía y decía en mi vida, lo hacía en plena conciencia, pero para mi sorpresa, no ha sido así.

A través de muchas circunstancias que he ido viviendo en estos últimos años, y algunas de ellas difíciles, he tomado conciencia de que he vivido y vivo dormida.

Nunca entendía, por qué habían situaciones que se me repetían una y otra vez año tras año y nunca le podía dar una solución efectiva, que concluyera de una vez por todas dichas situaciones. Aún, a día de hoy, sigo lidiando con algunas de ellas e intentando descubrir lo que me intentan decir.

Como he dicho anteriormente, las situaciones que repetimos una y otra vez, no pasan por casualidad; la vida con ello, nos está mostrando qué creencias limitantes tenemos y nos da también la opción de comprender y de transformarlas.

Piensa…

¿Nunca te has parado a pensar por qué repites una y otra vez la misma historia?

¿Nunca te has parado a pensar que tus palabras, consejos y tus mandatos crean limitaciones a tus hijos?

¿Nunca te has parado a pensar que muchas de tus creencias son dogmáticas?

¿Nunca te has parado a pensar que tus actos y tus palabras dan fe de tus limitaciones y creencias?

Te voy a poner unos ejemplos de todo ello:

  • ¿Cuántas veces repetimos al día elNO hagas” esto o aquello a nuestros hijos?
  • Siempre con el “ten cuidado”, “no te fíes”, “piénsatelo bien”… Llenamos de prejuicios la vida de nuestros hijos.
  • Esa chica/o no es para ti, no te conviene.
  • Tienes que aguantar a tu marido, tu mujer.
  • Tienes que estudiar esto o aquello.

Podría seguir así horas.

¿Qué podemos hacer cuando tomamos conciencia de todo ello?

Quiero decirte, que todo lo que nos han inculcado desde muy pequeños, no se puede borrar, pero sí lo podemos trasformar. Transformar, es tomar conciencia y comprender. Comprender a nuestros padres, que igual que nos ha pasado a nosotros con su educación, les ha pasado a ellos. Ellos han sido educados por sus padres,de la mejor manera que supieron hacer. Nadie nace con un libro en el cual se indique cómo se debe enseñar y educar sin cometer errores y con total acierto.

Creencias limitantes

Nuestras limitaciones, vienen prácticamente de nuestras creencias. Creencias que nunca han sido cuestionadas ni valoradas. Muchas de ellas las hemos hecho nuestras y hasta las llegamos a defender aunque la vida nos vaya en ello.

No nos damos cuenta de que condicionan nuestra vida, ni que la mayor parte de lo que percibimos, por no decirte todo, vienen a través de ellas.

Nos pasamos la vida interpretando todo lo que vemos y lo peor aún, es que creemos a ciencia cierta que todo es verdadero.

No hace falta ir muy lejos para explicar esto. Hay infinidad de culturas como creencias. Lo que para nuestra cultura puede ser impensable, para otra puede ser normal.

“Creemos que vemos, pero nos pasamos la vida interpretando”

Nuestras creencias limitantes nos pueden llevar a creer que tenemos escasez, que necesitamos sacrificarnos para obtener amor, respeto…

Llegamos a creer que nuestra felicidad depende del otro. Nos llevamos la vida complaciendo por temor al abandono, a la soledad, para obtener el favor del otro.

“A través de nuestras conductas, veremos nuestras creencias”

No llegamos a entender el amor sin sacrificio, cuando el verdadero amor no pide esto.

Nuestras creencias limitantes nos condicionan y no nos damos cuenta. Casi el 90% de lo que hacemos, está condicionado.

Como bien dijo Aristóteles:

“Si andas preocupado por problemas financieros, amorosos, o de relaciones familiares, busca en tu interior la respuesta para calmarte, porque tú eres el reflejo de lo que piensas diariamente”.

Cuando estamos sumergidos en una de nuestras circunstancia repetitivas, sólo queremos cambiar la consecuencia, cambiando los acontecimientos. Creemos que así obtenemos la solución y no nos paramos a pensar que lo único que estamos consiguiendo, es perpetuarlo en el tiempo; así lo reforzamos. Intentamos cambiar a nuestros padres, pareja, hijos, sin pensar que lo que está determinando mis consecuencias, no son los acontecimientos, sino nuestras creencias. Cambiemos nuestras creencias y estaremos cambiando nuestro destino. Ya lo dijo Albert Ellis, un psicoterapeuta cognitivo estadounidense, que desarrolló la terapia racional emotiva conductual a partir del año 1955.

Tenemos que aprender a cambiar la forma de ver y entender la vida, no cambiar al otro. Cuando tomemos conciencia de que vivimos dormidos, dejaremos de posicionarnos, de creer que tenemos la verdad.

Todos nos necesitamos. No puede existir el color blanco, sin el negro, la luz sin la oscuridad, el día sin la noche…

¿Cómo puedo saber si actúo bajo las creencias limitantes?

Cuando a todo lo que hacemos, decimos: “tengo qué”, “debo de”, ahí tenemos un indicador de que lo estamos haciendo es por nuestras creencias limitantes. Si somos coherentes, esto no pasaría, porque si lo piensas por un momento, muchas de las cosas que hacemos, las hacemos obligadas, porque ya nos han sido impuestas. Al ser coherentes, nos ahorraríamos mucho sufrimiento y dolencias. Si por el contrario, tomas conciencia y lo quieres hacer, ahí estás siendo coherente; no pasa nada por ello.

Seamos conscientes que tenemos muchas creencias limitantes en nuestras vidas, que nos condicionan, pero no por ello, tenemos que seguir siendo víctimas, sino más bien, aprender a observarlas, comprenderlas y transcenderlas.

Recuerda:

“Hay limitaciones inconscientes que para nosotros parecen abismos”