Creencias

Hola queridos lectores, a la pregunta de si se puede salir de la carencia, os diré que no se puede salir, porque en realidad no estamos en ella, sino que más bien crees estar en ella, pero no es así.

Si somos parte de un Dios, Universo, Fuente, (llames como lo llames), que es en sí mismo es abundancia, es imposible que nosotros, sus hijos, seamos diferentes, carentes.

El problema aquí radica que nos creemos separados de él y por consiguiente, nos creemos carentes, entre otras muchas cosas.

Si nunca has cuestionado todo esto, seguirás sumergido en ese sueño y difícilmente saldrás de ahí.

Desde aquí te hablo desde mi experiencia; lo he vivido en mis carnes y he pasado por muchos procesos en mi vida respecto a esto.

Recuerdo que en mi infancia, mi padre tenía ya problemas con el juego (era ludópata) y recuerdo que por esta causa, aunque a él nunca le faltaba el trabajo, tenía problemas con el dinero, con los pagos que se tenían que realizar mes tras mes. A causa de esta adicción, pedía prestado a infinidad de personas para poder llegar a final de mes.

Veía cómo de pequeña, mi madre era la que le administraba el dinero, dinero que él terminaba por pedírselo y por consiguiente, derrocharlo.

Una de las imágenes que tengo guardada en mi retina, era que mi madre tenía por costumbre tener en el armario del salón de casa, el doble de los alimentos que utilizaba. Este hecho, si no lo miramos, puede pasar desapercibido, pero si lo analizamos, lleva impregnada la creencia de que «el que guarda halla» y que «hay que guardar porque lo vas a necesitar», «por si las moscas». Ya aquí se está viviendo y creyendo en la carencia de una forma muy inconsciente.

Si esto lo vivimos y lo aprendemos desde nuestra infancia y encima escuchamos palabras que lo corroboran, esas creencias silenciosas, esas creencias invisibles y limitantes, se extrapolan de generación en generación.

Si analizamos nuestro árbol transgeneracional, nos podemos encontrar muchas evidencias, de que estas creencias ya estaban operando en ellos. En mi caso, analizando la vida de mi abuela materna, ella se quedó huérfana de madre con tan sólo 4 añitos y a causa de esto, su padre reparte los hijos a varios familiares por no poderse hacer cargo de ellos, (carencia). Mi abuela, ya de adulta, se casa con un hombre que aunque ganaba muy bien, se lo gastaba en el bar o se lo quitaban cuando estaba borracho. Ya mi abuela, con 11 hijos a su cargo, volvió a experimentar la carencia, el tener que estar pidiendo dinero a su marido para poder así alimentar a sus hijos y en muchas ocasiones, mi abuelo no le daba, tenía que venir una hermana de él, para decirle que le diera.

Analizando el caso de mi madre, ella sin darse cuenta, (porque todo esto se hace de una forma inconsciente), elige un hombre que es como su padre. Mi padre no era adicto al dinero, pero sí al juego. Aquí el inconsciente no distingue si uno era alcohólico y el otro ludópata, para él es lo mismo, son adictos y el dinero se va igual. En el caso de mi madre, ella intenta reparar, cogiendo la administración del dinero, cosa que su madre no podía y el que lo «administraba», era mi abuelo.

Si seguimos profundizando, en mi caso, yo elijo de forma complementaria, un hombre que no bebe, no juega, todo el dinero que gana me lo da y sale del trabajo directo a casa. Esta información aunque la veamos diferente, es la misma. Sin darme cuenta, hacía que la creencia de que «el hombre se gasta el dinero», «la mujer es la que tiene que controlar las finanzas«, siguiera operando a sus anchas. Me dí cuenta que con mi actitud, no confiaba en el hombre, controlaba su dinero y para más, no dejaba que llevara nada encima. Aquí yo controlaba a mis anchas, creía que así iba a reparar el sufrimiento vivido por muchas de las mujeres de mi clan.

Si generalizamos, aquí nacen las creencias. Si decimos que «no puedes confiar en el hombre, porque se gasta todo el dinero», aquí generalizamos y metemos a todos en el mismo saco. Al hacer esto, atraemos esas experiencias que nos confirman nuestras creencias. Si no nos abrimos a nuevas experiencias, el campo de las infinitas posibilidades nunca lo veremos, seguiremos centrados en ellas, en esas mismas experiencias.

La vida, a través de mi marido, me estaba haciendo ver que no todos los hombres son iguales, que hay otro abanico por descubrir. Tomé conciencia de esto y para no perpetuar la misma creencia y hacer que siga su curso en mi transgeneracional, tomé la determinación de cambiar de actitud, de comportamiento y de creencias.

No todos los hombres son derrochadores, no todos los hombres malgastan el dinero dejando a sus hijos desamparados. No, no todos los hombres son iguales.

Cuando te abres a estas nuevas experiencias que te trae la vida, te viene la gran oportunidad de reescribir tu historia, de percibir la vida de forma diferente, te abres al campo de las infinitas posibilidades y a través de esas nuevas experiencias, refuerzas otras creencias que sí te impulsan y no te bloquean.

Hoy por hoy he dejado de controlar el dinero y mi marido es digno, igual que yo, de tener y disfrutar de él.

Confío en él, igual que él lo hace en mí. Refuerzo con esto que no todos los hombres son iguales.

Esto me ha llevado a tener libertad y a darme cuenta que la carencia no está en mí, sino todo lo contrario, soy más que abundante.

En este último año, he experimentado lo que en muchos años no me he permitido vivir, y es vivir en abundancia, porque soy parte de ella. Cuando te das cuenta de esto, cuando te sientes y vibras así, se te abre otro mundo totalmente diferente. Esto no se consigue por arte de magia, hay que trabajar en uno mismo y dejar los victimismos.

Como he dicho anteriormente, algunas creencias nos condicionan, nos limitan y si no trabajas esto, pocos resultados verás afuera.

Sinceramente te digo, que sea cual sea tu estado, puedes cambiarlo. No importa tus circunstancias, no importa donde vivas, tú puedes cambiar tu mundo particular, porque ese mundo, aunque no lo creas, lo has creado tú, a base de creencias y de valores.

Te invito a cuestionar tu mundo, tus creencias, tus valores y ver cómo delante de ti, se van abriendo otras oportunidades diferentes; hay miles de ellas.

Tú decides si seguir en modo víctima o tomar las riendas de tu vida y hacer de ella tu mejor versión.

Si necesitas que ande este camino contigo, no dudes, aquí estoy como compañera. 🙂 ¿Empezamos? 🙂